Ácido trifluoroacético (TFA): el PFAS de cadena ultracorta, el «químico eterno»

La mayoría de las organizaciones ya están familiarizadas con los PFAS, esa amplia familia de sustancias químicas persistentes que ha pasado a ocupar un…

La mayoría de las organizaciones ya están familiarizadas con los PFAS, esa amplia familia de sustancias químicas persistentes que ha pasado a ocupar un lugar prioritario en la agenda normativa medioambiental. Pero, dentro de esa familia, hay un compuesto que está despertando cada vez más interés entre científicos y autoridades reguladoras: el ácido trifluoroacético, o TFA. Más pequeño, más móvil y más difícil de tratar que los compuestos PFAS para los que la mayoría de los operadores se han preparado, el TFA representa la próxima oleada del reto que plantean los PFAS; y para muchos sectores y países, el plazo normativo ya ha comenzado a correr.

¿Qué es el ácido trifluoroacético (TFA)?

El TFA es un compuesto PFAS de cadena ultracorta —y el miembro más pequeño de la familia de los PFAS—. Al igual que todos los PFAS, contiene enlaces carbono-flúor, uno de los más fuertes de la química, lo que lo hace extraordinariamente resistente a la degradación. Sin embargo, a diferencia de los PFAS de cadena más larga, como el PFOA, el diminuto tamaño molecular del TFA le confiere una solubilidad en agua y una movilidad ambiental excepcionales, lo que le permite desplazarse rápidamente a través del suelo, las aguas subterráneas y las aguas superficiales con muy poca resistencia.

El TFA no se fabrica principalmente como producto. Se trata, sobre todo, de un producto de degradación, es decir, un compuesto derivado que se forma cuando se degradan moléculas de PFAS más grandes. Se estima que alrededor de 2.000 compuestos diferentes de PFAS pueden degradarse finalmente en TFA, entre ellos:

  • Hidrofluorocarbonos (HFC) e hidroclorofluorocarbonos (HCFC) utilizados en refrigerantes y propulsores
  • Pesticidas y productos agroquímicos fluorados
  • Productos farmacéuticos que contienen compuestos fluorados
  • Fluoropolímeros industriales y productos químicos fluorados
  • Productos químicos para la extinción de incendios, incluida la espuma AFFF

Esto significa que el TFA no se limita a un único sector o fuente: es un producto sistémico de la química de los compuestos fluorados que sustenta amplios ámbitos de la industria moderna.

Trifluoroacetic Acid (TFA): The Ultra-Short-Chain PFAS

¿Qué alcance tiene la contaminación por TFA?

La magnitud de la contaminación por TFA apenas está empezando a quedar clara, y los resultados son significativos. En el Reino Unido, se ha comprobado que el 98 % de los puntos de muestreo fluviales analizados contienen TFA. A nivel mundial, se ha detectado TFA en el agua de lluvia, el agua potable, los océanos e incluso en los glaciares, lo que confirma que se trata de un contaminante ambiental casi universal.

Hay dos fuentes principales:

El uso agrícola de plaguicidas fluorados se considera la principal fuente de contaminación por TFA en los entornos acuáticos rurales de toda Europa. En la actualidad, en Gran Bretaña están autorizadas al menos 30 sustancias activas que contienen PFAS para su uso en plaguicidas, la mayoría de las cuales pueden degradarse en TFA a través de procesos de degradación ambiental.

Las actividades industriales son la fuente principal en entornos urbanos e industriales. La producción de gases fluorados (gases F), fluoropolímeros, productos farmacéuticos y productos químicos para la extinción de incendios puede generar TFA o precursores de TFA. Los gases F son motivo de especial preocupación, ya que producen precursores gaseosos de TFA que pueden llegar a la atmósfera y depositarse en amplias zonas a través de la lluvia.

El tratamiento de las aguas residuales plantea un reto adicional. Las corrientes de aguas residuales suelen contener precursores de los TFA —entre ellos, compuestos farmacéuticos— que pueden dar lugar a la formación de TFA durante el tratamiento. Los procesos estándar de tratamiento de aguas residuales no pueden eliminar los TFA, lo que significa que su concentración pasa, prácticamente sin cambios, a través de los ciclos de tratamiento convencionales y llega a las masas de agua receptoras.

¿Por qué es motivo de preocupación la TFA?

El TFA pertenece al mismo subgrupo de PFAS que el PFOA, uno de los compuestos PFAS más estudiados y estrictamente regulados del mundo. Su cadena de carbono ultracorta lo convierte en un compuesto especialmente problemático por cuatro razones.

En primer lugar, es excepcionalmente persistente. El TFA no se biodegrada en condiciones ambientales naturales. Una vez que se encuentra en el suelo o en el agua, permanece allí indefinidamente si no se interviene de forma activa: esa es la definición de una «sustancia química eterna».

En segundo lugar, es muy móvil. Su pequeño tamaño y su alta solubilidad en agua hacen que el TFA se desplace libremente por el medio ambiente, pasando con facilidad del suelo a las aguas subterráneas y a las aguas superficiales. No se adhiere a las partículas del suelo como lo hacen los PFAS de cadena más larga, lo que dificulta su contención y el control de su origen.

En tercer lugar, se está acumulando. A medida que los compuestos PFAS de origen primario continúan degradándose y que persiste el uso industrial y agrícola de sustancias químicas fluoradas, la carga medioambiental de los TFA va en aumento. Aunque los datos actuales sobre los efectos directos en la salud humana aún se están recabando, se ha demostrado la fitotoxicidad —es decir, el daño a la vida vegetal— a concentraciones más elevadas, y la preocupación de las autoridades reguladoras va en aumento a medida que mejoran los datos de seguimiento.

Por último, se ha clasificado como tóxico. En junio de 2026, el Comité de Evaluación de Riesgos (RAC) de la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) anunció que el TFA se había clasificado como sustancia de toxicidad reproductiva de categoría 1B, lo que significa que «puede dañar al feto y afectar a la fertilidad».  Esta clasificación no hará sino aumentar el escrutinio sobre este compuesto, y es razonable suponer que otras jurisdicciones seguirán su ejemplo con una clasificación similar.  

El panorama normativo

La situación normativa de los TFA está evolucionando rápidamente, sobre todo en Europa.

Unión Europea

La Directiva Marco del Agua de la UE, la Directiva sobre aguas subterráneas y la Directiva sobre normas de calidad ambiental, en su versión revisada, entraron en vigor en mayo de 2026, incorporando por primera vez el TFA a la lista de contaminantes regulados. Esto refleja el peso de las pruebas científicas sobre la persistencia del TFA y su presencia generalizada en el agua. El TFA también está sujeto a la restricción universal más amplia de los PFAS en el marco de REACH, que se está tramitando a través de la Agencia Europea de Sustancias y Preparados Químicos (ECHA) y cuyo objetivo es restringir la fabricación, el uso y la comercialización de los PFAS como clase.

Estados Unidos

La EPA de EE. UU. reconoce el TFA como un compuesto PFAS, pero actualmente no está sujeto al Reglamento Nacional Primario sobre el Agua Potable relativo a los PFAS, introducido en 2024, que se centra en el PFOS, el PFOA y un pequeño número de otros compuestos de cadena larga. No obstante, la EPA ha manifestado su preocupación por los precursores y los productos de degradación de los PFAS, y se espera que el ámbito de aplicación de la normativa se amplíe considerablemente.

Reino Unido

El enfoque del Reino Unido respecto a la regulación de los PFAS está evolucionando. La Agencia de Medio Ambiente y el DEFRA están coordinando un marco normativo global sobre los PFAS, y las directrices existentes ya abordan los PFAS en los permisos medioambientales de forma específica para cada emplazamiento. Aunque el TFA aún no está sujeto a límites reglamentarios específicos en el Reino Unido, se espera que las reformas propuestas al REACH británico sigan la trayectoria de la política europea sobre los PFAS y sus precursores. Para las empresas de suministro de agua y los fabricantes que producen o manipulan compuestos fluorados, el TFA es un factor cada vez más importante, que las organizaciones prudentes están empezando a vigilar ya, antes de que se establezcan requisitos formales.

El reto del tratamiento: por qué el TFA es más difícil de eliminar que otros PFAS

La longitud ultracorta de la cadena del TFA —precisamente la propiedad que lo hace tan móvil en el medio ambiente— también hace que sea más difícil de tratar que los compuestos PFAS convencionales. El carbón activado granular (GAC) estándar, que ofrece buenos resultados con los PFAS de cadena más larga, como el PFOS y el PFOA, tiene una afinidad significativamente menor por el TFA y otros compuestos de cadena corta. Se trata de un auténtico reto técnico que el sector del tratamiento del agua está abordando de forma activa.

Existen enfoques alternativos —como las resinas de intercambio iónico, la nanofiltración y los procesos de oxidación avanzada—, pero cada uno de ellos presenta limitaciones. El intercambio iónico puede ser eficaz, pero genera un flujo de residuos concentrados que, a su vez, requiere su eliminación. Las membranas de nanofiltración actúan como barrera, pero no destruyen el TFA, lo que da lugar a un flujo de rechazo concentrado. La oxidación avanzada resulta prometedora, pero sigue consumiendo mucha energía y es difícil de adaptar a grandes volúmenes de agua.

Esto plantea una cuestión con la que se enfrentan muchos operadores y profesionales del tratamiento: incluso cuando podemos capturar o concentrar los ácidos grasos libres (TFA), ¿qué hacemos con los residuos? Trasladar la contaminación de un medio a otro no es una solución, sino un aplazamiento. El sector necesita enfoques que no se limiten a desplazar el problema.

El enfoque de Puragen: buscar, capturar y destruir

El galardonado proceso «Search, Capture & Destroy» (Buscar, Capturar y Destruir) de Puragen está diseñado para abordar el reto que supone la eliminación y destrucción de los PFAS; es decir, no solo eliminar los PFAS del agua, sino destruirlos de forma permanente para que no haya que gestionar ningún problema de residuos secundarios.  Hasta la fecha, nos hemos centrado en los compuestos PFAS de cadena más larga, en particular el grupo identificado en las directrices sobre agua potable del Reino Unido y la UE, como los PFAS y el PFOA, pero nuestro equipo de expertos técnicos está trabajando a toda velocidad para desarrollar opciones de tratamiento para el compuesto TFA, mucho más complicado. 

Buscar

Puragen comienza analizando la composición química del agua o del gas mediante técnicas de laboratorio avanzadas, como la LC-MS (cromatografía líquida-espectrometría de masas), con las que detecta docenas de moléculas de PFAS en concentraciones traza. Es fundamental realizar una caracterización precisa antes de seleccionar el método de tratamiento adecuado.

Captura

Los contaminantes se eliminan mediante la gama FiltraPure® CH de Puragen: carbones activados granulares con superficie modificada, diseñados con una química superficial única que ofrece una afinidad significativamente mayor por los PFAS —incluidos los compuestos de cadena más corta— que el carbón activado estándar. La implementación se realiza normalmente mediante las unidades de filtración móviles AquaSorber® de Puragen, que pueden trasladarse directamente al lugar de intervención sin necesidad de infraestructura permanente.

Destruir

En lugar de enviar el carbón contaminado con PFAS a vertederos o a instalaciones de incineración de residuos peligrosos convencionales, Puragen recoge los medios filtrantes usados y los transporta a su planta especializada en reactivación térmica situada en Immingham (Reino Unido). El sistema REACT-Sys® trata térmicamente el carbón en condiciones diseñadas para descomponer y destruir las moléculas de PFAS, lo que da lugar a una mineralización completa. A continuación, el carbón se recupera y se recicla para su reutilización, lo que reduce las emisiones de CO₂ en torno a un 90 % en comparación con la fabricación de carbón virgen y elimina por completo el problema de los residuos secundarios.

Este enfoque circular —captura, destrucción y reutilización— es lo que distingue la solución de Puragen de los métodos de tratamiento que se limitan a concentrar o desplazar la contaminación por PFAS.

Trifluoroacetic Acid (TFA): The Ultra-Short-Chain PFAS

¿Qué podrían hacer ahora los operadores?

La normativa sobre TFA está pasando de la literatura científica a la legislación. Para los operadores de servicios de abastecimiento de agua, la fabricación industrial, los sectores relacionados con la agricultura y el tratamiento de residuos, es necesario actuar antes de que venzan los plazos de cumplimiento. Entre las medidas prácticas que se pueden adoptar se incluyen:

  • Establece unos valores de referencia. Empieza a realizar un seguimiento de los TFA en el agua, los efluentes o los cauces de vertido. Sin datos de referencia, no tendrás forma de demostrar el cumplimiento de la normativa ni de seguir la evolución de las tendencias a medida que la normativa se endurezca.
  • Revisa tu inventario de sustancias químicas fluoradas. Identifica qué procesos, productos o materias primas de tu planta pueden generar TFA o precursores de TFA, y evalúa el riesgo asociado.
  • Manténgase al día de las novedades normativas. El marco normativo de la UE ya está en vigor. Se prevé que el Reino Unido se adapte a él. Comprender hacia dónde se dirige la normativa le permite planificar con antelación las inversiones de capital y las estrategias de tratamiento.
  • Consulta a un especialista. El tratamiento de los TFA requiere conocimientos especializados en química de los PFAS de cadena corta. No todas las soluciones de tratamiento con carbón activado o para PFAS son equivalentes, y periódicamente se comercializan nuevos avances; mantener conversaciones tempranas con un especialista te ayudará a comprender tus opciones antes de que te veas en la necesidad de actuar con urgencia.

Conclusión

El TFA no es un problema de futuro, sino del presente. Ya está presente en la red de agua, se está acumulando y la normativa ha empezado a ponerse al día. Para las organizaciones que han invertido en la gestión de los PFAS de cadena más larga, el TFA representa la próxima frontera: más difícil de tratar, más móvil y sujeto a un marco normativo que se está endureciendo rápidamente.

La buena noticia es que se están desarrollando con carácter urgente soluciones eficaces de gestión circular. La cuestión es si tu organización está preparada para utilizarlas.

Los PFAS suponen un reto emergente: no esperes a que la normativa se ponga al día. Habla con el equipo de Puragen sobre cómo adaptar tu estrategia de control y tratamiento de los PFAS a las necesidades del futuro, o infórmate sobre nuestro proceso «Search, Capture & Destroy» y nuestras soluciones para el tratamiento del agua potable.

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